lunes, 12 de octubre de 2009

El herrero y las estrellas

Por Vicente Hernández Hernández

Si en estos días ver estrellas por la noche es todo un logro —en parte por el clima y en parte por la contaminación lumínica—, notar que tienen distintos colores es todo un reto. Solo hasta que vemos fotografías como la de Orión y Tauro de Jerry Lodrigus o la Cruz del Sur de Wei-Hao Wang nos damos cuenta de la gama de colores que las estrellas pueden tener.

Y ¿porque tienen esos colores las estrellas? Básicamente por una razón: porque tienen una temperatura determinada, es decir, el color de las estrellas nos indica su temperatura —siendo un poco más estrictos, la cantidad de elementos diferentes al hidrógeno y el polvo interestelar también provocan colores anaranjados y rojos en las estrellas, pero estos efectos son menos notorios a simple vista.

Quedémonos solo con la temperatura y pensemos en lo siguiente: un herrero tiene a la mano una pieza de hierro. Necesita forjarla y darle una forma determinada. La pieza es colocada sobre una base y con un gran soplete el herrero comienza a calentarla. ¿Que color tiene la pieza antes de aplicársele calor? —gris oscuro, supongo. Conforme la pieza se calienta ¿qué color toma? —El primer color notable será el rojo, después anaranjado, luego amarillo y si seguimos calentando probablemente lograremos un color blanco o incluso azulado. Entonces, ¿Cuándo estaba más caliente la pieza, siendo roja, siendo amarilla , siendo blanca o siendo azul? La respuesta es clara.

Lo mismo ocurre en las estrellas: las rojas son más "frías" que las amarillas, y las blancas son más "calientes" que las amarillas o las rojas. En pocas palabras, el color de las estrellas nos da su temperatura superficial. Por otro lado, cuando decimos "frías" o "calientes" solo estamos haciendo una comparación entre ellas. Las estrellas "frías" de color rojo tienen temperaturas de unos 3,500 grados centígrados y las "más calientes" de color azulado llegan a 50 o 60 mil grados centígrados.

Para identificar fácilmente la temperatura de las estrellas los astrónomos les asignan una letra dependiendo del intervalo de temperatura que muestran. Esto se ve en la imagen a la derecha.

El Sol, por ejemplo, es una estrella G amarilla y tiene unos 5,800 grados en su superficie. Betelgeuse —la estrella roja en Orión— tiene unos 3,100 grados, es tipo M; y Ácrux —la estrella azulada en la parte baja en la Cruz del Sur— tiene unos 28,000 grados y es tipo B.

Las estrellas son los faros de la noche, ahora ya sabemos que esos faros son de colores y nos dicen, como la pieza del herrero, la temperatura que tienen.


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