Por Vicente Hernández HernándezLa noche era la más oscura de todas, las estrellas brillaban como nunca y el frío comenzaba a llegar. Sabíamos que sería una buena noche para observar el Universo. Esa noche, mientras me enfrentaba al cielo negro, armado tan solo de un telescopio y algunos mapas, me pregunté, ¿qué hay entre las estrellas? ¿está vació?
Varios años después al estudiar astronomía respondí la pregunta y descubrí que lo que hay entre las estrellas es el material con el que se forman ellas, los planetas, las lunas y hasta nosotros mismos. Los astrónomos lo llamamos el medio interestelar.
Este medio lo podemos dividir, a grandes rasgos, en gas ionizado -elementos que han perdido uno o varios electrones-, gas neutro -principalmente hidrógeno-, gas molecular y polvo -formado en su mayoría de carbono y silicio.
Cada componente tiene características particulares de densidad, temperatura, ubicación y evolución. El gas ionizado alcanza miles o millones de grados centígrados, se ubica alrededor de las regiones donde las estrellas nacen y en las partes externas de la galaxia. El gas neutro llega a tener pocos cientos de grados y se ubica por toda la Vía Láctea. El gas molecular, por su parte, tiene alrededor de menos 250 grados centígrados, forma nubes gigantes de cientos de años luz de tamaño y dentro se encuentran las zonas donde las estrellas nacen. Finalmente, el polvo se localiza cerca de donde nacen las estrellas, se mantiene allí después de formadas y al juntarse crea planetas, cometas, lunas, etc.
Al igual que todos los objetos en el Universo, el medio interestelar evoluciona. El gas ionizado al enfriarse puede convertirse en neutro. Y el neutro, usando granos de polvo como catalizadores, se transforma en molecular. Gran parte del gas molecular formará las estrellas, que al encenderse romperán las moléculas en átomos y los átomos en iones, convirtiendose en grandes esferas de plasma a muy altas temperaturas.
Por otro lado, también en las regiones de formación estelar, el polvo va creciendo, forma discos pre planetarios y con el tiempo podría llegar a formar planetas. Gran parte del polvo tiene capas congeladas de agua, amoniaco, metano y otras moléculas, las mismas que hoy encontramos en cometas y algunas lunas del sistema solar. Los cometas podrían impactar en los planetas, que a su vez crearán atmósferas, algunas con condiciones para formar compuestos orgánicos complejos y posiblemente vida.

La imagen del espacio vacío -que alguna vez tuve- no es del todo correcta: siempre habrá un grano de polvo, una molécula, un átomo, un electrón, etc. Años después, al mirar el cielo nocturno, puedo decir que eso aparentemente vacío no lo está. Allí hay material para crear estrellas, planetas, lunas, cometas, y por que no, seres mirando al cielo que se preguntan ¿que demonios hay allá?.
Varios años después al estudiar astronomía respondí la pregunta y descubrí que lo que hay entre las estrellas es el material con el que se forman ellas, los planetas, las lunas y hasta nosotros mismos. Los astrónomos lo llamamos el medio interestelar.
Este medio lo podemos dividir, a grandes rasgos, en gas ionizado -elementos que han perdido uno o varios electrones-, gas neutro -principalmente hidrógeno-, gas molecular y polvo -formado en su mayoría de carbono y silicio.
Cada componente tiene características particulares de densidad, temperatura, ubicación y evolución. El gas ionizado alcanza miles o millones de grados centígrados, se ubica alrededor de las regiones donde las estrellas nacen y en las partes externas de la galaxia. El gas neutro llega a tener pocos cientos de grados y se ubica por toda la Vía Láctea. El gas molecular, por su parte, tiene alrededor de menos 250 grados centígrados, forma nubes gigantes de cientos de años luz de tamaño y dentro se encuentran las zonas donde las estrellas nacen. Finalmente, el polvo se localiza cerca de donde nacen las estrellas, se mantiene allí después de formadas y al juntarse crea planetas, cometas, lunas, etc.
Al igual que todos los objetos en el Universo, el medio interestelar evoluciona. El gas ionizado al enfriarse puede convertirse en neutro. Y el neutro, usando granos de polvo como catalizadores, se transforma en molecular. Gran parte del gas molecular formará las estrellas, que al encenderse romperán las moléculas en átomos y los átomos en iones, convirtiendose en grandes esferas de plasma a muy altas temperaturas.
Por otro lado, también en las regiones de formación estelar, el polvo va creciendo, forma discos pre planetarios y con el tiempo podría llegar a formar planetas. Gran parte del polvo tiene capas congeladas de agua, amoniaco, metano y otras moléculas, las mismas que hoy encontramos en cometas y algunas lunas del sistema solar. Los cometas podrían impactar en los planetas, que a su vez crearán atmósferas, algunas con condiciones para formar compuestos orgánicos complejos y posiblemente vida.

La imagen del espacio vacío -que alguna vez tuve- no es del todo correcta: siempre habrá un grano de polvo, una molécula, un átomo, un electrón, etc. Años después, al mirar el cielo nocturno, puedo decir que eso aparentemente vacío no lo está. Allí hay material para crear estrellas, planetas, lunas, cometas, y por que no, seres mirando al cielo que se preguntan ¿que demonios hay allá?.
Vicente:
ResponderSuprimirComentas que el polvo del medio interestelar está cerca de las zonas donde se forman las estrellas y que está compuesto principalmente por carbono y silicio,
Hasta donde recuerdo, se nos ha dicho que originalmente del Big-Bang resultaron Hidrógeno y un pequeño porcentaje de Helio y que todos los elementos arriba del helio se forman en el corazón de las estrellas y arriba de hierro son el resultado de las explosiones supernovas, por lo que me llegóa una duda: Sabiendo que antes el Big-Bang existía una singularidad indefinible, ¿No podrían haberse formado algo de elementos arriba del hierro un poco después del ultra-super-hiper evento del Big-Bang, cuando ya comenzaba a existir la materia, pero cuando aún la densidad de enrgía era muy alta?
Saludos