miércoles, 23 de diciembre de 2009

Los otros mundos de Giordano

Por Vicente Hernández Hernández

Nueve años antes de que Galileo Galilei conociera del telescopio, lo apuntara hacia el cielo nocturno y nos mostrara, literalmente, otros mundos, un hombre era quemado vivo por pensar —solo por pensar— que el Sol en realidad era un cuerpo más en el Universo, que existían otros muchos mundos como el nuestro y que posiblemente —solo posiblemente— la creación (Universo) era infinita.

Giordano Bruno, después de no aceptar retractarse de sus ideas fue martirizado en público el 17 de febrero de 1600 en el Campo di Fiori, en Roma. El mismo Galileo casi recibe la misma "reprimenda", si no es por sus "eclesiásticas amistades".

Mucho se podría escribir acerca de esos y otros actos de inhumana y estúpida persecución, pero lo más triste creo, fue que unos cuantos años después había pruebas adicionales y suficientes de lo que Giordano y Galileo decían.

¿Qué ha pasado desde entonces con la visión que tenemos del Universo? ¿Que pasó con las ideas "sacrílegas" de Giordano sobre otros mundos como la Tierra o con las "blasfemas" palabras de Galileo que despojaban al hombre de un lugar privilegiado en el Cosmos? ¿Qué pensarían los inquisidores 400 años después?

El primer planeta descubierto fuera de nuestro sistema solar fue en la estrella 51 Pegasi a mediados de los 90's y al momento de publicar este artículo se conocen más de 410 exoplanetas alrededor de otras estrellas. La gran mayoría tan enormes como Júpiter, aunque el número de los parecidos a la Tierra va en aumento y las cantidades totales se actualizan casi semanalmente.

Actualmente hay 5 técnicas para encontrar otros sistemas planetarios: los tránsitos, el efecto Doppler producto del bamboleo estrella-planeta, la observación directa del bamboleo mediante astrometría, efectos relativistas en la luz de objetos de fondo y la observación directa del exoplaneta.

La observación de tránsitos de un planeta frente a su estrella madre ya de suyo es bastante complicado. De hecho, son necesarios detectores muy sensibles para distinguir cambios de milésimas en el brillo de la estrella. Debido a esto, la mayoría de los exoplanetas descubiertos por este método son grandes, de los llamados tipo Júpiter. Obviamente debemos tener la suerte de que la órbita del planeta sea tal que nos permita detectar tránsitos.

Otra manera de detectar exoplanetas es mediante la observación de las líneas espectrales en la luz de las estrellas. Usando el efecto Doppler —que nos permite determinar la velocidad (al alejarse o acercarse)— es posible medir aparentes vaivenes en una estrella con planetas. Lo que tenemos en realidad son giros entorno a un centro de masa que se detectan por el desplazamiento de las líneas espectrales. Una vez calculado este movimiento podemos medir la masa del planeta girando. Cerca del 90% de los exoplanetas han sido descubiertos así y combinando datos de tránsitos con los de efecto Doppler es posible calcular la densidad —cosa muy importante a la hora de decir si un planeta es rocoso o gaseoso.

Por otro lado, con instrumentos de muy alta resolución sería posible ver los movimientos de la estrella directamente sobre el plano del cielo. Sin embargo, solo algunos primeros datos han salido a la luz y más observaciones, con mejores instrumentos son necesarias.

Si tenemos la suerte de que una estrella y sus planetas pasen entre nosotros y un objeto aún más lejano y brillante, es posible que tengamos un efecto relativista llamado microlente gravitacional. Aquí lo que sucede es que la luz proveniente del objeto más lejano es lensada por todo el sistema planetario. El resultado es un una curva de luz muy característica donde conforme se produce el lensado, la luz del objeto de fondo incrementa su brillo y de repente se incrementa más súbitamente, cae y continua en un nivel normal. Hasta ahora esta técnica es muy utilizada y unos 13 exoplanetas han sido descubiertos de esta manera.

Finalmente, la detección directa se usa para observar el reflejo de los planetas orbitando otras estrellas. De hecho, este método es el único que nos puede decir algo acerca de la composición atmosférica de los exoplanetas. Sin embargo, los requerimientos instrumentales son altos y hasta ahora solo pocos casos de observación directa se han logrado.

Como acabamos de ver, la búsqueda de otros mundos no es cosa fácil y la combinación de técnicas nos lleva a mejores y más confiables resultados.

Hace 400 años pensar en otros mundos era pagado con la vida y Giordano Bruno es solo un ejemplo de la inquisidora persecución de finales del siglo XVI y principios del XVII, una época oscura y de luz al mismo tiempo. Afortunadamente, la luz venció a las tinieblas, igual que los otros mundos de Giordano.


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jueves, 10 de diciembre de 2009

Gemínidas "en acción"

Por Vicente Hernández Hernández

Durante la noche del próximo domingo 13 de diciembre podremos ser testigos de las "gemínidas": la primera lluvia de meteoros de diciembre.

Este fenómeno en particular tiene la característica de ser producido por un "ex-cometa". Sí como lo lee. Resulta que el objeto nombrado 3200 Pheathon, responsable de la lluvia de meteoros, alguna vez fue un cometa como cualquier otro. De hecho, ya no presenta ni la clásica cola de polvo, ni chorros de gas, ni nada que lo distinga de una "simple roca" orbitando entorno al Sol. Sin embargo, lo notable de 3200 Pheaton es su gran acercamiento al Sol de solo 20.9 millones de kilómetros —menos de la mitad del mínimo acercamiento del planeta Mercurio con nuestra estrella.

Como había explicado en agosto con las perseidas, el material que crea las lluvias de meteoros proviene de cometas que al irse acercando al Sol desprenden grandes cantidades de hielos, rocas y pequeñas partículas sólidas con tamaños desde un milímetro hasta algunos centímetros. Cuando la Tierra cruza la zona de escombros atrae este material y los pequeños fragmentos entran en la atmósfera, friccionan con el aire y alcanzan temperaturas por arriba de 1,500 grados centígrados, suficiente para encenderse y producir la "lluvia". En este sentido, 3200 Pheaton dejo de "tirar" basura cometaria hace ya algún tiempo.

A la zona de la cual parece "se desprenden los meteoros" se llama radiante y para las gemínidas es muy fácil localizarlo: simplemente ubíque la constelación de Orión (las tres estrellas en línea son clásicas y algunas personas las llaman "los tres reyes magos") y gire unos 30 grados a su izquierda; verá la constelación de Géminis. Ver mapa abajo.

Para este año 2010 se esperan entorno a 100 meteoros por hora —una cantidad bastante buena. Además, tenemos dos cosas a nuestro favor: luna nueva —lo cual nos ayuda a tener cielos nocturnos más oscuros— y un máximo de la lluvia presentandose alrededor de la media noche del domingo 13.

Así que, esperando tener cielos limpios de nubes, prepare chocolate caliente, abríguese bien y salga a la azotea de su casa a contemplar las gemínidas.


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