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martes, 16 de febrero de 2010

Nuestro supermasivo

Por Vicente Hernández Hernández
Publicado en Cambio de Michoacán, 16 de febrero de 2010

Las preguntas que más hacen en las pláticas de divulgación son sobre "algo" de los agujeros negros. Que dónde están, que si nos van a comer, etc. Mucha gente ha oído "algo" de ellos, muy pocos saben lo que son y algunos los imagina misteriosos, maléficos y al acecho –por cierto que los charlatanes y embaucadores han provocado mucho de esto último.

Nada más falso. Los agujeros negros son reliquias –todos probablemente estelares– producto de una muerte violenta –supernovas– y en general de tres tipos: los que provienen de recientes explosiones, llamados agujeros negros de baja masa, los no tan recientes y que han ido tragando masa (gas y otras estrellas), llamados medianos y los supermasivos que se encuentran en el centro de casi todas las galaxias elípticas y espirales. Los de baja masa son unas cuantas veces más pesados que el Sol y su tamaño puede ser de unos cuantos kilómetros, los medianos pueden llegar a tener miles de veces la masa del Sol y los supermasivos llegar a ser millones de veces más masivos que nuestra estrella.

Muchas personas pregunta sobre el que está en el centro de la Vía Láctea, un supermasivo: ¿puede afectarnos de algún modo? ¿Cuánto influye en nosotros? Si ocurriera una "alineación" con él ¿qué le pasaría a la Tierra, al Sol, se destruirían como dicen los charlatanes?

La respuesta corta es NO. La única fuerza que podría "afectarnos" es la fuerza de gravedad. Ni "campos magnéticos malignos", ni "radiación maléfica", ni "fuerzas cósmicas", ni ninguna patraña por el estilo sale o nos llega de nuestro agujero negro supermasivo.

Pero entonces, si la mayor fuerza que podría influir en nosotros es la gravedad ¿qué tan intensa es? ¿Cómo se compara con la gravedad en la Tierra, por ejemplo? Solo para recordar, la gravedad mantiene a los objetos juntos y su fuerza depende de la masa de los objetos y de la distancia entre ellos: cuanto más masivos sean los cuerpos más fuerza gravitacional habrá entre ellos y cuanto más separados, la fuerza será menor. Si queremos saber cuánta fuerza de gravedad hay entre la Tierra, la Luna, el Sol, Júpiter, Plutón, alfa centauri (la estrella más cercana al Sol) o el agujero negro supermasivo, basta con conocer sus masas y la distancia que los separa.

Por ejemplo, la fuerza de gravedad entre la Tierra y el Sol es de unos 33 mil trillones de Newtons (un Newton es la fuerza de un kilogramo de masa al acelerarse un metro por segundo cuadrado). Esta fuerza, entre la Tierra y el Sol, es 170 veces mayor de la que hay entre la Tierra y la Luna, y unas 17 mil veces mas grande que la que existe entre la Tierra y Júpiter. Siguiendo con esta referencia, la fuerza Tierra-Sol es 250 mil millones de veces mayor que la fuerza Tierra-Plutón y 65 mil millones mayor de la que hay entre la Tierra y alfa centauri. Finalmente, la fuerza Tierra-Sol es 694 mil millones de veces más grande que la fuerza que ejerce el agujero negro supermasivo sobre la Tierra. En resumen, la fuerza gravitacional entre nosotros y nuestro supermasivo en el centro de la Galaxia, a unos 25 mil años luz de distancia, es mínima. De hecho, solo como un ejemplo más, la fuerza de gravedad Tierra-supermasivo equivale a la fuerza entre la Tierra y todos los mexicanos juntos (unos 110 millones) puestos a 340 km de altura, donde está la estación espacial internacional. La influencia gravitacional que el hoyo negro supermasivo tiene sobre nosotros es imperceptible, prácticamente nula, sin mayor peligro. Una montaña ejerce más fuerza de gravedad junto a nosotros que este objeto. En realidad lo que mantiene ligado al Sol –y desde luego al Sistema Solar– en la Galaxia es el gas con que se forman las estrellas, las estrellas mismas y algo que físicos y astrónomos llamamos materia oscura, todo esto entre el centro de la Galaxia y nosotros.

Todos los días salen a la luz nuevos mentirosos hablando de cómo nuestro supermasivo podría "influir negativamente" en nosotros, en la Tierra o en el Sistema Solar. Los charlatanes y embaucadores buscan sembrar temor entre la gente; obviamente viven de esto y de vender sus libros, videos, programas de televisión y cualquier otra basura. Viven de mentir, de la pseudociencia. En realidad, la única fuerza capaz de influenciarnos sería la gravedad del agujero negro, ninguna otra; y con todo, hasta acá es pequeñísima y simplemente atractiva. Sólo eso.

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

En busca del mediano de la familia

Por Vicente Hernández Hernández

Las preguntas sobre hoyos negros son tan recurrentes que no faltan en ninguna charla de divulgación astronómica. Sin embargo, no siempre es fácil responder sobre la física que -literalmente- hay detrás de estos objetos.

Tal vez vale la pena aclarar un par de cosas. Primero, los astrónomos NO observan los hoyos negros, sino la radiación del material que está siendo tragado por estos objetos. Y segundo, por el momento solo existen dos buenas teorías para su origen: o bien son primordiales, creados durante los primeros momentos después del Big Bang o bien son estelares, formados cuando una estrella muy masiva termina su vida y explota como Supernova. Los primeros se encuentran en los centros de las galaxias y tienen masas de millones de veces la del Sol. Los segundos están regados por doquier en las galaxias y tienen masas de solo unas veces la del Sol.

Pues ahora, un par de astrónomos anunciaron haber encontrado hoyos negros medianos de unas miles de veces la masa del Sol, utilizando el Observatorio Espacial XMM-Newton de rayos X y el Satélite SWIFT.

Tod Strohmayer y Richard Mushotzky del Goddard Space Flight Center en Maryland, E.U., encontraron que NGC5408 X-1, una fuente muy brillante de rayos X, emite menos que los hoyos negros primordiales, pero más que los estelares. Según los investigadores, este tipo de objetos, llamados Fuentes Ultraluminosas de Rayos X (ULXs), podrían ser buenos candidatos a convertirse en los medianos de la familia de hoyos negros.

NGC5408 X-1, que se encuentra en la galaxia NGC5408 a 15.8 millones de años luz, en la dirección de la constelación de Centauro, se estima que tiene entre 1,000 y 9,000 masas solares y un horizonte de eventos o límite al que la luz puede escapar de entre uno y ocho radios terrestres.

Las observaciónes también muestran que el material que NGC5408 X-1 traga proviene de una estrella orbitando a su alrededor. De manera que este nuevo miembro en la familia de hoyos negros, también muestra el feroz apetito de sus parientes cercanos y pronto se echará al plato una cercana estrella más.

Impresionante, ¿no?

Crédito Foto: NASA/ESA/C. Lang, P. Kaaret, A. Mercer (Univ. of Iowa), and S. Corbel (Univ. of Paris)

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