Por Vicente Hernández HernándezPublicado en Cambio de Michoacán, 16 de marzo de 2010
Cada año, a mediados del mes de marzo, los astrónomos aficionados de todo el mundo se reúnen a celebrar, admirar y conocer la diversidad del Universo. La velada sirve para repasar y encontrar 110 objetos en el cielo nocturno: nebulosas planetarias, cúmulos de estrellas, galaxias, remanentes de supernova y regiones de formación estelar. Todo en una sola noche, todo con solo un telescopio pequeño y un mapa celeste, todo para reencontrase con los cielos oscuros, con luz que salió cuando los dinosaurios poblaban la Tierra y competir en el famoso maratón del señor Messier.
Charles Messier nació en la Francia del siglo XVIII (1730) en una familia, que al parecer, disfrutaba de buena posición económica y en general se preocupaba por la buena educación de todos los miembros. A pesar de haber sido el décimo, de un total de 12 hijos, y de haber perdido a su padre a la edad de 11 años, Charles nunca tuvo que abandonar los estudios y su hermano mayor, Hyacinthe, estuvo todo el tiempo al pendiente de esto.
Desde muy joven Charles sintió gran interés por la astronomía: cuando tenía 14 años observó el paso de un cometa y en julio de 1748 presenció un eclipse solar desde su casa en Badonviller, en la parte noroeste de Francia. A los 21, Charles emigró a París, donde comenzó a trabajar para el astrónomo Nicolás Delisle en el Observatorio Marino del Hotel de Cluny de esa ciudad. Delisle infundió en Messier la necesidad de recopilar datos, precisar las posiciones de los objetos y observar constantemente los cielos en busca
de nuevas cosas -cometas para ser preciso. A pesar de que la segunda parte del siglo XVIII fue totalmente turbulenta para Francia en términos políticos, la observación astronómica poco se vio afectada y varios objetos "nebulosos", sin movimiento con respecto a las estrellas fueron encontrados. Su número iba en aumento y pronto dos actividades de moda para los astrónomos de la época tendrían que llevarse de manera conjunta: cazar cometas y encontrar objetos fijos -ya que los primeros frecuentemente eran confundidos con las "nebulosas". La ubicación precisa de objetos astronómicos comenzaba a ser importante por si misma y Charles Messier se convertía poco a poco en cazador y posicionador. En 1774 publicó la primera parte de su "Catálogo de nebulosas y cúmulos de estrellas que se descubren entre las estrellas fijas en el horizonte de París" cubriendo del objeto 1 al 45 -para ese año ya había descubierto 11 cometas. Dos ampliaciones más fueron hechas, una en 1780 y otra en 1784. Al final de su vida, en la primavera de 1817, Messier totalizó 103 objetos entre galaxias, nebulosas y cúmulos estelares, descubrió 13 cometas, codescubrió 7 más y registró detalles de 44.
A pesar de que el registro de cada objeto fue cuidadosamente revisado por Messier, su catálogo no estuvo exento de errores: 4 objetos (M47 (Objeto 47 del catálogo de Messier), M48, M91 y M102) tuvieron errores en las posiciones, por lo que o no hay ningún objeto en la posición dada por Messier (M47) o los objetos notables más cercanos a la posición dada por Messier distan algunos grados en el cielo (M48, M91 y M102). M40 es en realidad un par de estrellas. Además, 7 objetos fueron añadidos a su lista, gracias a cartas enviadas a amigos y colegas donde simplemente los mencionó pero nunca añadió a su catalogo final.

Hoy en día, los astrónomos de todo el mundo reconocen en el catálogo de Messier un importantísimo primer paso en la clasificación y posicionamiento de objetos celestes. Conocerlos y encontrarlos son un buen punto de inicio para los aspirantes a astrónomos (aficionados y profesionales) alrededor del planeta: M45 es un joven grupo de estrellas conocido como las Pléyades, M31 es nuestra galaxia vecina de Andrómeda, M1 es una remanente de supernova con forma de cangrejo pero ubicada en la constelación de Tauro, M42 es la famosa nebulosa de Orión, etcétera.
El catálogo de Messier resume de manera fácil y rápida la diversidad de objetos en nuestro Universo cercano y es, sin duda, un primer paso para familiarizarnos con él. Ahora, que si desean competir por encontrar todos los objetos Messier en una sola noche, no duden en ponerse en contacto con su club o sociedad astronómica más cercana. Y si ya compitieron, ahora saben lo que es estar en el famoso maratón del señor Messier.
Charles Messier nació en la Francia del siglo XVIII (1730) en una familia, que al parecer, disfrutaba de buena posición económica y en general se preocupaba por la buena educación de todos los miembros. A pesar de haber sido el décimo, de un total de 12 hijos, y de haber perdido a su padre a la edad de 11 años, Charles nunca tuvo que abandonar los estudios y su hermano mayor, Hyacinthe, estuvo todo el tiempo al pendiente de esto.
Desde muy joven Charles sintió gran interés por la astronomía: cuando tenía 14 años observó el paso de un cometa y en julio de 1748 presenció un eclipse solar desde su casa en Badonviller, en la parte noroeste de Francia. A los 21, Charles emigró a París, donde comenzó a trabajar para el astrónomo Nicolás Delisle en el Observatorio Marino del Hotel de Cluny de esa ciudad. Delisle infundió en Messier la necesidad de recopilar datos, precisar las posiciones de los objetos y observar constantemente los cielos en busca
de nuevas cosas -cometas para ser preciso. A pesar de que la segunda parte del siglo XVIII fue totalmente turbulenta para Francia en términos políticos, la observación astronómica poco se vio afectada y varios objetos "nebulosos", sin movimiento con respecto a las estrellas fueron encontrados. Su número iba en aumento y pronto dos actividades de moda para los astrónomos de la época tendrían que llevarse de manera conjunta: cazar cometas y encontrar objetos fijos -ya que los primeros frecuentemente eran confundidos con las "nebulosas". La ubicación precisa de objetos astronómicos comenzaba a ser importante por si misma y Charles Messier se convertía poco a poco en cazador y posicionador. En 1774 publicó la primera parte de su "Catálogo de nebulosas y cúmulos de estrellas que se descubren entre las estrellas fijas en el horizonte de París" cubriendo del objeto 1 al 45 -para ese año ya había descubierto 11 cometas. Dos ampliaciones más fueron hechas, una en 1780 y otra en 1784. Al final de su vida, en la primavera de 1817, Messier totalizó 103 objetos entre galaxias, nebulosas y cúmulos estelares, descubrió 13 cometas, codescubrió 7 más y registró detalles de 44.A pesar de que el registro de cada objeto fue cuidadosamente revisado por Messier, su catálogo no estuvo exento de errores: 4 objetos (M47 (Objeto 47 del catálogo de Messier), M48, M91 y M102) tuvieron errores en las posiciones, por lo que o no hay ningún objeto en la posición dada por Messier (M47) o los objetos notables más cercanos a la posición dada por Messier distan algunos grados en el cielo (M48, M91 y M102). M40 es en realidad un par de estrellas. Además, 7 objetos fueron añadidos a su lista, gracias a cartas enviadas a amigos y colegas donde simplemente los mencionó pero nunca añadió a su catalogo final.

Hoy en día, los astrónomos de todo el mundo reconocen en el catálogo de Messier un importantísimo primer paso en la clasificación y posicionamiento de objetos celestes. Conocerlos y encontrarlos son un buen punto de inicio para los aspirantes a astrónomos (aficionados y profesionales) alrededor del planeta: M45 es un joven grupo de estrellas conocido como las Pléyades, M31 es nuestra galaxia vecina de Andrómeda, M1 es una remanente de supernova con forma de cangrejo pero ubicada en la constelación de Tauro, M42 es la famosa nebulosa de Orión, etcétera.
El catálogo de Messier resume de manera fácil y rápida la diversidad de objetos en nuestro Universo cercano y es, sin duda, un primer paso para familiarizarnos con él. Ahora, que si desean competir por encontrar todos los objetos Messier en una sola noche, no duden en ponerse en contacto con su club o sociedad astronómica más cercana. Y si ya compitieron, ahora saben lo que es estar en el famoso maratón del señor Messier.





